martes, 21 de marzo de 2017

Principio

Déjalo salir… No intentes reprimirlo. No intentes encerrar a la tristeza dentro de un círculo de tiza porque saldrá y lo contaminará todo.

Entra en contacto con tu corazón.

En tu eterno propósito por diferenciar tus personalidades, categorizarlas y ponerles nombre, has descubierto la personalidad “mala”, Esa, como le llamas tú. La comparas con Hades, el Dios del inframundo. Dices de ella que es la diosa de tu inframundo interior. “Abajo” – dices – “está sola abajo, siendo la reina; pero desterrada”. 
¿Encuentras el fallo?
“Abajo” es tu corazón. El símbolo de tu tristeza está en tu corazón. Tu corazón es tu destierro.

Tienes miedo.

Pensabas que a medida que te hicieras mayor ibas a ir dejando de tener miedo; a tener más seguridad aún. No es cierto. Estás aún más aterrada. Sabes que te hundes pero no te ahogas… pero aun así, da miedo.

No debes sentirte culpable. Tienes una buena vida y aun así te falta algo; no te culpes. No es fácil, que no te engañen. Y menos para ti. Por mucho que intentes callarla, la hipersensibilidad sigue ahí. Simplemente ahora la enfocas de otra forma. Has engrasado un poco tu piel para que todo te resbale.
El dolor interno no es malo, abrázalo. Sólo abrázalo, no te regodees en él. ¿Por qué la pena da tanto frío y tanto calor a la vez?

¿Cuántas crisis habrá? ¿Mientras haya vida habrá crisis? ¿Mientras haya crisis habrá vida?

Te entiendes mucho mejor pero sin embargo te pareces más compleja siendo más simple que antes, a su vez. Echas de menos sentir como sentías antes. Aunque eres mucho más feliz ahora… Pero estabas en mayor sintonía contigo misma. Ya no sabes qué es lo que sientes o si es una versión adaptada de tus sentimientos por todas esas normas que has tenido que ir interiorizando. ¿Antes eras más egoísta? ¿O sólo te complicabas más?


¿Cuándo cesarán las preguntas?

Esta vez no quieres colofón; no hay frase final, porque esto vuelve a ser un principio.   

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