Déjalo salir… No
intentes reprimirlo. No intentes encerrar a la tristeza dentro de un círculo de
tiza porque saldrá y lo contaminará todo.
Entra en contacto con tu corazón.
Entra en contacto con tu corazón.
En tu eterno
propósito por diferenciar tus personalidades, categorizarlas y ponerles nombre,
has descubierto la personalidad “mala”, Esa, como le llamas tú. La comparas con
Hades, el Dios del inframundo. Dices de ella que es la diosa de tu inframundo
interior. “Abajo” – dices – “está sola abajo, siendo la reina; pero desterrada”.
¿Encuentras el fallo?
“Abajo” es tu
corazón. El símbolo de tu tristeza está en tu corazón. Tu corazón es tu
destierro.
Tienes miedo.
Pensabas que a
medida que te hicieras mayor ibas a ir dejando de tener miedo; a tener más
seguridad aún. No es cierto. Estás aún más aterrada. Sabes que te hundes pero
no te ahogas… pero aun así, da miedo.
No debes sentirte
culpable. Tienes una buena vida y aun así te falta algo; no te culpes. No es
fácil, que no te engañen. Y menos para ti. Por mucho que intentes callarla, la
hipersensibilidad sigue ahí. Simplemente ahora la enfocas de otra forma. Has
engrasado un poco tu piel para que todo te resbale.
El dolor interno no es malo, abrázalo. Sólo abrázalo, no te regodees en él. ¿Por qué la pena da tanto frío y tanto calor a la vez?
El dolor interno no es malo, abrázalo. Sólo abrázalo, no te regodees en él. ¿Por qué la pena da tanto frío y tanto calor a la vez?
¿Cuántas crisis
habrá? ¿Mientras haya vida habrá crisis? ¿Mientras haya crisis habrá vida?
Te entiendes
mucho mejor pero sin embargo te pareces más compleja siendo más simple que
antes, a su vez. Echas de menos sentir como sentías antes. Aunque eres mucho
más feliz ahora… Pero estabas en mayor sintonía contigo misma. Ya no sabes qué
es lo que sientes o si es una versión adaptada de tus sentimientos por todas
esas normas que has tenido que ir interiorizando. ¿Antes eras más egoísta? ¿O
sólo te complicabas más?
¿Cuándo cesarán
las preguntas?
Esta vez no quieres colofón; no hay frase final, porque esto vuelve a ser un principio.
Esta vez no quieres colofón; no hay frase final, porque esto vuelve a ser un principio.
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